Publicado el 30/05/2025 por Administrador
Vistas: 107
Una sofisticada operación de tráfico internacional de drogas quedó al descubierto en Ecuador, revelando una trama que combinaba exportaciones frutícolas con el envío de clorhidrato de cocaína hacia Europa. Lo más alarmante: tres policías en servicio activo formaban parte del entramado criminal.
El operativo se ejecutó de forma simultánea en Ecuador y España, tras más de dos años de investigaciones que iniciaron luego del hallazgo de un cargamento con 165 kilos de droga en Madrid, camuflado en cajas de pitahaya proveniente de Guayaquil. La fruta exótica era utilizada como fachada para despistar a los controles aduaneros.
Las autoridades lograron capturar a 17 personas involucradas en esta red transnacional, entre ellas, ciudadanos ecuatorianos, españoles, albaneses y argentinos. En Ecuador se realizaron 13 allanamientos entre Guayaquil y Quito, donde fueron aprehendidos los tres agentes policiales, además de otros implicados que actuaban como enlaces logísticos y coordinadores de exportaciones.
Este golpe al narcotráfico dejó al descubierto la vulnerabilidad del sistema portuario y aeroportuario del país, así como la penetración de organizaciones criminales en instituciones estatales. Los uniformados implicados habrían facilitado el paso de la droga a través de sus cargos y contactos internos, lo que evidencia una red de corrupción institucional.
El producto final, una vez en Europa, era distribuido a través de células criminales radicadas en Madrid. Las conexiones con el grupo conocido como "Chone Killers", vinculado a actividades delictivas en Ecuador, también fueron confirmadas por los investigadores, lo que refuerza la tesis de una estructura de alcance continental.
Las detenciones fueron calificadas como un duro golpe a las mafias internacionales, que han encontrado en los productos agrícolas ecuatorianos una forma camuflada de exportar droga. La pitahaya, uno de los principales productos no tradicionales del país, fue el vehículo perfecto debido a su apariencia y embalaje especial.
Los detenidos fueron puestos bajo prisión preventiva mientras se avanza en el proceso judicial por tráfico de drogas y delincuencia organizada. Se espera que las investigaciones deriven en nuevas capturas y revelaciones sobre los vínculos de esta red con otras estructuras criminales en la región.
La opinión pública ha reaccionado con preocupación por el involucramiento de policías en este tipo de delitos, lo que genera un llamado urgente a la depuración institucional y al fortalecimiento de los sistemas de control en puertos y aeropuertos. Las autoridades han prometido acciones firmes para evitar que el crimen organizado siga infiltrándose en el aparato estatal.
Con este caso, Ecuador vuelve a ser centro de atención por su papel estratégico en las rutas del narcotráfico hacia Europa, y pone sobre la mesa la necesidad de revisar profundamente las cadenas logísticas de exportación que podrían estar siendo usadas para actividades ilícitas.